El resarcimiento del coste de las intervenciones de cirugía plástica

En la reclamación de indemnizaciones por daños corporales en que concurren “perjuicios estéticos”, derivados de accidentes de circulación o de cualquier otro hecho en que intervenga culpa o negligencia, se plantea la posibilidad de exigir al responsable de los daños y a las compañías aseguradoras el resarcimiento del coste de las intervenciones de cirugía plástica que resulten necesarias para la corrección de las secuelas estéticas.

La Regla de Utilización 1ª de la TABLA VI anexa al texto refundido de la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor, aprobada por Real Decreto Legislativo 8/2004, de 29 de octubre (en adelante, “TRLRCSCVM”) define el “perjuicio estético” como «cualquier modificación peyorativa que afecta a la imagen de la persona; constituye una dimensión diversa del perjuicio fisiológico que le sirve de sustrato; refiere tanto a su expresión estática como dinámica».

Según la opinión de algunos Juzgados de Instrucción, la indemnización baremada por la existencia de “perjuicio estético” impide que se pueda reclamar, además, el coste de las intervenciones de cirugía plástica que sean necesarias para corregir dicho perjuicio. El motivo para denegar esta reclamación consiste en que, de abonarse una indemnización por el “perjuicio estético” producido y, además, condenarse al responsable a pagar el coste de las intervenciones de cirugía plástica, se estaría produciendo un presunto enriquecimiento injusto, al pagarse dos veces el mismo concepto. Es decir, según esta opinión, al haberse abonado una cantidad por la concurrencia de “perjuicio estético”, no sería posible reclamar los costes de una previsible intervención de cirugía plástica, en la medida en que si dicha intervención tuviese éxito y consiguiera corregir el perjuicio padecido, la cantidad recibida en virtud de la valoración baremada del “perjuicio estético”, efectuada en el Informe de sanidad, constituiría un enriquecimiento injusto.

Partiendo de esta argumentación, algún Juzgado de Instrucción ha considerado que para exigir el resarcimiento del coste de la intervención de cirugía plástica es necesario que el perjudicado renuncie expresamente a la indemnización baremada por el “perjuicio estético” y, en su lugar, presente un presupuesto de los gastos quirúrgicos a reclamar, o bien espere a que se practique la intervención y aporte las correspondientes facturas.

Sin embargo, la Regla de Utilización 6ª de la TABLA VI anexa al TRLRCSCVM es bastante clara al determinar que «el perjuicio estético es el existente en el momento de la producción de la sanidad del lesionado, y es compatible su resarcimiento con el coste de las intervenciones de cirugía plástica para su corrección». Es decir, de acuerdo con la dicción literal de esta Regla, la indemnización baremada del perjuicio estético, existente en el momento de la sanidad (y no una vez efectuada la intervención de cirugía plástica), es totalmente compatible con el resarcimiento del coste de las intervenciones de cirugía plástica necesarias para su corrección.

Conforme ha tenido oportunidad de manifestar la Audiencia Provincial de Guadalajara, en su Sentencia nº 14/2004, de 11 de octubre de 2004, al interpretar la Regla de Utilización anteriormente aludida, los padecimientos que se tratan de resarcir mediante la indemnización baremada del “perjuicio estético” y mediante el reembolso del coste de la intervención de cirugía plástica son diferentes. Por una parte, el perjuicio estético es propiamente una lesión permanente que se indemniza en atención al especial deterioro de la imagen de la persona y la afectación moral que del mismo se deriva, mientras que con la concesión del importe de la cirugía reparadora se trata de hacer frente al coste de la intervención que es precisa para mitigar el alcance del “perjuicio estético”, de lo que se infiere que el hecho de que se logre tal finalidad en modo alguno implica que la secuela como tal desaparezca:

«Sin que sea de excluir tampoco el importe de la cirugía reparadora precisa para que el lesionado pueda alcanzar una mejoría estética, dado que ello no es incompatible con el reconocimiento de una suma por secuelas, ni su concesión supone indemnizar dos veces un mismo concepto, ya que son diferentes los padecimientos que se trata de resarcir, puesto que el perjuicio estético es propiamente una lesión permanente que se indemniza en atención al especial deterioro de la imagen de la persona, muy visible como es el enjuiciado, y la afectación moral que del mismo se deriva; mientras que con la concesión del importe de la cirugía reparadora se trata de hacer frente al coste de la intervención que es precisa para mitigar el alcance del perjuicio estético, de lo que se infiere que el hecho de que se logre tal finalidad en modo alguno implica que la secuela como tal desaparezca».

En este mismo sentido conviene hacer referencia a la Sentencia nº 286/2006, de 4 mayo, de la Audiencia Provincial de Alicante (JUR 2006\248987), según la cual el perjuicio estético debe ser indemnizado como una especie de daño moral derivado del accidente, sin que el hecho de que posteriormente se pueda resolver (al menos, parcialmente) elimine el perjuicio moral sufrido:

«Lo cierto es que el sistema acumulativo que ahora se fija en la regla 6ª es el más correcto, ya que ningún enriquecimiento injusto se produce en el sujeto que aparece como perjudicado, toda vez que el perjuicio estético que ha sufrido debe ser indemnizado como una especie de daño moral derivado del accidente, sin que el hecho de que luego se pueda resolver con la práctica de la cirugía reparadora elimine el perjuicio moral sufrido por el perjuicio estético, que debe ser indemnizable por la situación producida.

El perjuicio estético se configura, así, como un perjuicio moral y aunque algunos autores han criticado el sistema de la regla 6ª por entender que supone duplicar el tratamiento indemnizatorio, la verdad es que el perjuicio moral producido por el accidente sufrido debe ser indemnizado como situación sufrida por el perjudicado hasta que la medicina, por medio de la cirugía estética, haya podido restablecer la situación anterior.

En realidad no puede decirse que el perjudicado queda totalmente restablecido en su situación por la cirugía reparadora, ya que con la indemnización concedida por la puntuación del perjuicio estético se justifica el daño moral que ha sufrido el perjudicado hasta que es intervenido quirúrgicamente y, tras ello, hasta que la cirugía produce su efecto de forma absoluta reintegrando la situación primitiva. Si solo se concediera esta segunda indemnización (la de los gastos de la cirugía) quedaría sin ser indemnizado el perjuicio moral derivado del período de tiempo en el que ha mantenido el perjuicio estético, que al fin y al cabo es un perjuicio moral. Y tampoco es justa la fórmula de buscar una compensación media, ya que se trata de dos conceptos indemnizables por separado y cumulativos».

Por todo ello, en aquellos supuestos en que concurran lesiones que afecten negativamente a la imagen personal del perjudicado existe la posibilidad de reclamar la correspondiente indemnización baremada por el “perjuicio estético” y, conjuntamente, el resarcimiento del coste de la intervención de cirugía estética que previsiblemente sea necesaria para tratar de mitigar dicho perjuicio, sin que por ello se incurra en enriquecimiento injusto.

La reclamación del coste de la intervención deberá efectuarse en sede de ejecución de sentencia, una vez el perjudicado se haya sometido a la correspondiente operación de cirugía plástica, mediante la presentación ante el Juzgado de las facturas pertinentes.

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios. Si continúa navegando o pulsa en el botón "ACEPTAR", consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra POLÍTICA DE COOKIES.

Acepto las cookies de este sitio

Información sobre la directiva de la EU sobre las cookies